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2014/01/20

" Educar para Ser"

Hace ya un tiempo que no publico. 
Y es que los días y las semanas parece que vuelan!! 
Me da mucha pena porque hay tantas cosas que contar, que se quedan en el tintero… 
Pero esta vez, no quería dejar pasar la oportunidad de daros a conocer las jornadas sobre educación que se celebrarán el próximo mes en el Teatro Principal de:

ALMansa
Un espacio y una compañía ideal para amansar nuestras almas.
Los ponentes, defienden una forma de educar nueva, más participativa, más sostenible y más humana.

Seguramente muchos padres y madres, ya conocéis a Carlos González (yo me he leído todos sus libros) 
Seguramente también conoceréis a Carlos Espinosa, (el Inspector loco) y a José Mª Toro.
Pero la gran revelación en estas jornadas va a ser Ruth Morales.
 Hace tan sólo unos días, he tenido el privilegio de conocer personalmente a esta mujer bella y sabia. 
Y sólo puedo decir que ya, 
¡LA QUIERO!

Para más información y ver el programa (pincha abajo)


Aspaldian ez dut argitaratu.
Izan ere, egunak eta asteak hain azkar pasatzen dira! 
Izugarrizko pena ematen dit, airean gelditzen zaizkidan gauza pila kontatu nahiko nituzkelako...
Baina, hurrengo hilean ALMAnsa-n, heziketaren inguruko iharduldi oso interesgarriak ospatuko dira.
 Eta hauen berri emateko aukera ez nuen galdu nahi.

Toki eta lagunarte paregabea gure arima xamurtzeko eta lasaitzeko.
Hizlariek, hezteko modu berri bat defendatzen dute, partehartzailegoa, iraungorragoa eta gizatiarragoa.

Ziur aski, dagoeneko ama eta aita askok Carlos Gonzalez ezaguna izango duzue (nik bere liburu guztiak irakurri ditut)
Agian, baita Carlos Espinosa eta José María Toro ere.

Baina hitzaldi honetako aurkikuntza Ruth Morales izango da.
  Duela egun gutxi batzuk, emakume eder eta jakintsu hau ezagutzeko pribilegioa izan dut.
Eta esan dezakedan gauza bakarra da, jada
MAITE DUDALA!




2013/02/14

Haur etxeak: un segundo hogar para los bebés

Para mí la maternidad ha sido una de las experiencias más potentes y transformadoras que he vivido. Cuando digo que es lo mejor que me ha pasado en la vida, lo digo porque así lo siento y el balance es positivo. 
De todos modos,  no es un camino fácil, (para mí no lo es,  y creo que para nadie lo es) ya que no está exento de miedos, dudas, cansancio y todo tipo de sinsabores…

Hoy quería contaros uno de los momentos más duros y dolorosos que recuerdo, desde que soy madre. Y esos momentos fueron las primeras separaciones una vez finalizadas las 16 semanas de permiso por maternidad y tocaba volver al trabajo.

No tenemos familiares en la ciudad donde vivimos, así que las opciones eran, o contratar a una persona para que cuidara del niño, o bien llevar al bebé a una guardería. Optamos por la segunda opción ya que logramos plaza en una guardería pública muy cerca de mi trabajo, y como yo estaba a media jornada,  esto nos permitía que la separación fuera lo más corta posible. A pesar de eso fue terriblemente duro, porque mi hijo era un bebé altamente sensible, con unas necesidades afectivas y de contacto, casi extremas. Es decir, lo que se conoce por un bebé de alta demanda.  Cada día se quedaba llorando en la guardería, y yo lloraba por dentro con él.  Ver sufrir a un hijo es lo más doloroso del mundo. Además,  yo también sufría porque también necesitaba su contacto, su respiración, su cuerpito, su olor, su calor, su roce, saber si estaba tranquilo, si estaba hambriento, si  tenía sueño, si estaba inquieto, si estaba feliz… Para mí cada vez que nos separábamos era como si me amputaran una parte de mi cuerpo…Para algunos puede sonar  exagerado, pero es así como yo lo sentía.  Evidentemente, no todas lo viven del mismo modo, porque cada madre es un mundo y cada bebé también.
Pensábamos que la cosa mejoraría con el tiempo, y sin embargo no fue así, ya que a medida que crecía el niño iban aumentando el número de niños por aula, y esto no ayudaba mucho.
Entre los 4-7 meses,  fueron 8 niños por aula
Entre los 10-19 meses, fueron 12 niños por aula
En el aula de 2 años, eran 17 niños.
Tantos niños por aula, supone que por muy paciente, amorosa y encantadora que sea la persona encargada de sus cuidados, no pueda llegar a cubrir las demandas de todos.  Además es inevitable, el ruido, el bullicio, los encontronazos entre niños, las riñas…En fin, muy estresante para cualquiera, y más para un niño hipersensible.

Recuerdo que cuando You era bebé, pensaba: ojalá hubiera algo a medio camino entre una cuidadora particular (no todo el mundo puede permitirse tal gasto) y la guardería. Pensaba, si pudiera dejar al niño en casa de alguna amiga de confianza que fuera también madre, en manos de alguien que comprendiera mis preocupaciones, que pudiera atender las necesidades afectivas de mi bebé,  en un lugar tranquilo,  seguro, acogedor,  sin ruidos…
Alguien más debió soñar con lo mismo que yo, porque hoy en día existe eso con lo que yo soñaba.

Se trata de un servicio de cuidado infantil, que  se desarrolla en grupos reducidos que pueden incluir desde tres a cuatro niños, con edades comprendidas entre los cero y los tres años.
De esta forma, permite ofrecer una atención individualizada y adaptada a las necesidades y ritmos de cada bebé, dentro de un ambiente familiar, en el que todo gira en torno a la protección, afecto y seguridad del bebé.
Los nidos disponen de un programa muy flexible de cuatro a ocho horas, dando la oportunidad a cada familia de elegir el horario que mejor se adapte a sus agendas. Por otra parte, la relación del equipo con las familias es muy estrecha. Se lleva a cabo un trabajo de comunicación continuo con el que se busca conocer las necesidades y gustos de cada niño, para que se sienta como en casa.
Y es que eso son exactamente las Haur-Etxeas, casas. Las cuidadoras ofrecen sus hogares, acondicionados y equipados con el material necesario, para crear un espacio protector que cumpla con las garantías de seguridad e higiene de un bebé recién nacido.
Cada cuidadora de Haur-Etxea cuenta con una formación específica y acreditada, además de que recibe una orientación y supervisión pedagógica.
 El proyecto Haur-Etxea está subvencionado por el Gobierno Vasco.
Se trata de un servicio promovido por el Departamento de Empleo y Asuntos Sociales, perteneciente a la Dirección de Políticas Familiares y Comunitarias. De esta forma se busca: mejorar la oferta de programas y servicios de promoción de la familia y conciliación de la vida familiar, personal y laboral; poner en valor la atención a la infancia, así como promover una red de cuidado a la infancia desde un enfoque comunitario.

Si te interesa contar con todo el cuidado que necesita tu bebé, ponte en contacto con Haur-etxea:
 



Bizkaia: 638 758 966 / 944 245 782
Araba: 628 051 180

Gipuzkoa: 628 051 326
 
También podéis visitar su perfil de Facebook y la página web, www.euskadi.net/hauretxea.

Hoy mi hijo tiene 4 años, y va a la escuela feliz.
 Pero llegar hasta este punto, no ha sido un camino de rosas. 
Y aunque ya nunca lo sabremos, quizás, y sólo quizás, un Haur- Etxea en su momento, nos hubiera ayudado bastante.
 A mí me hubiera gustado contar con esta alternativa que me parece una opción muy a tener en cuenta.

    

2012/11/22

Mural con tela de Ikea

Esta tela de Ikea, es nuestra inversión más preciada y provechosa de los últimos tiempos.
Con ella hemos hecho mochilas, camisetas con apliaciones, un cuaderno para colorear...Y lo que más nos gusta es sentamos ante este mural para inventar historietas, inspirándonos en los dibujos que vamos encontrando por el camino....
 
 
 
 

2012/10/11

Dando forma, al tiempo...

Últimamente You está muy intrigado con las cuentiones temporales, y tiene un poco de barullo mental....
Insistiendo aún con la fase del ¿por qué?, ahora se nos añade una  nueva interrogante...
¿Cuándo?
¿Cuándo será mi cumpleaños?
¿Cuándo viene Olentzero?
¿Cuándo son los Carnavales?
¿Cuándo es el cumpleaños del primo?
¿Cuándo esto? y ¿Cuándo aquello?
ó
¿Qué hora es hoy?
Por mucho que le insista que hoy tiene muchas horas y ahora son las X,  la pregunta se repite una y otra vez....
 
Así que la semana pasada decidí poner fin a este lío.
Le preparé una ficha-calendario muy visual añadiendo a cada día de la semana alguna imagen relacionada con una actividad que vaya ha realizar ese día.
Los lunes por la mañana y los miércoles por la tarde que tiene inglés, pues una banderita.
Unas imagenes de frutas para los martes, que es el día de la fruta en el cole.
Cada niño lleva una pieza de fruta, y a la hora del hamaiketako con la ayuda de la andereño la pelan, la trocean y la reparten entre todos para que todos puedan comer un poquito de cada fruta...
 
Ilustrar cada día con actividades o acontecimientos que le resultan familiares le está ayudando mucho a comprender el concepto tiempo, tal y como lo tenemos socialmente estructurado.
 
Es tan sencillo como descargar este excel que he preparado
y
añadir imágenes que cada niño pueda identificar en su cotidianidad.
 
Estoy gratamente sorprendida del agradecimiento con el que ha recibido You esta idea.
 
Cada mañana al levantarse de la cama, antes de sentarse a desayunar, le echa un vistazo a la ficha de la nevera para saber qué DÍA (no hora) es hoy, y qué planes tiene previstos.
 
Los fines de semana y festivos, estaban libres para improvisación aunque los estamos llenando con pegatinas de nuestros planes ilustrados...
 
 
¡Hasta pronto!
 
Laster arte!
 
 
 

2012/06/06

La Brújula de Leonardo por la innovación pedagógica

Para todos aquellos que no pudieron asistir a la charla del día 23 de mayo, pero quieren saber más sobre este proyecto....


La Brújula de Leonardo
por la innovación pedagógica.

¿No crees que vivimos muy deprisa, que nos vamos perdiendo por el camino y que empujamos a nuestros niños a esta vida loca...?

Pues es hora de parar, por eso presentamos LA BRÚJULA DE LEONARDO POR LA INNOVACIÓN PEDAGÓGICA, una asociación que lleva tiempo cociéndose a fuego lento, formada por un grupo de amatxus y aitatxus, que quieren, pueden y deben devolver unos ritmos naturales, lentos, alegres y respetuosos a las personas en procesos de crecimiento.




Para eso, nos convertimos en un MOVIMIENTO SOCIAL desde el que investigar, publicar, trabajar en red, para crear una conciencia y necesidad social de estas maneras y ritmos.

Necesitamos un ESPACIO FÍSICO donde conocernos, compartir tiempo, diversión e inquietudes.

Ofrecemos una PLATAFORMA desde la que apoyar la creación y puesta en práctica de proyectos e iniciativas encaminadas en esta dirección...

Y tú, ¿dónde estás?

Lanzamos la primera iniciativa

Una escuela reconocida por el departamento de educación, pequeña y familiar, respetuosa y segura, donde los niños se sientan a gusto y tranquilos para centrarse y dirigir sus energías en responder, desde sus maneras, a sus procesos de crecimiento, aprendizaje y deriva personal.

NUESTRA ESENCIA Y PERSONALIDAD serán las relaciones cuidadas y afectuosas, establecidas entre iguales, que se presentan desde su particularidad, donde el adulto estará al servicio del niño, para posibilitar que éste, encuentre lo que necesita y responda así a sus necesidades.

El juego será la actividad que lo envuelva todo, entendiendo el juego como todo aquello que responda a intereses personales, sea libre, produzca placer, éxtasis, posibilite la investigación, el ensayo-error y sea vivencial.



Todo lo que nos rodea lo convertimos en un recurso útil que aprovecharemos según lo necesitemos.

Estaremos cerca de Bilbao y/o alrededores, con un horario flexible y cómodo ( de 9-10 entrada, de 14-14:30 salida) y atenderemos niños de 3 a 12 años.

Si te gusta el proyecto y quieres saber más, puedes contactar con la asociación en:
                               

2012/05/31

"Educar en verde" y "La ciudad de los niños"


Acabo de empezar a leer el libro de  Heike Freire, Educar en verde, que habla de una filosofía educativa que metafóricamente entiende al ser humano como una semilla o planta que posee en su interior todo lo necesario para desarrollarse, pero que ha de tener en cuenta su necesidad de contacto con la naturaleza y el paisaje para crecer saludablemente en todas sus dimensiones.
En un pasaje del libro la autora comenta que:

"Nuestros hogares se han convertido en auténticos búnkeres, cápsulas tecnológicas que nos separan del entorno; refugios donde nos sentimos seguros, pero que también nos limitan y atosigan."




Estoy completamente de acuerdo con Heike en este punto, y muy relacionado con esta cuestión, esta semana he recibido por correo "casualmente" un artículo escrito por Francesco Tonucci, director del laboratorio llamado  "Fano, La ciudad de los niños"que me gustaría compartir, y si queréis verlo, podéis pinchar aquí





  Si os interesa el libro podéis adquirirlo aquí

2012/04/20

Cinco razones para dejar de decir ¡muy bien!

Cuando entramos en un aula es habitual escuchar a los adultos (padres, madres, abuelos, educadores…) que acompañan a los niños  un único comentario a las acciones, logros o cualquier cosa que muestren los pequeños: ¡muy bien! Solo y simplemente dos palabras. A veces no importa lo difícil que haya supuesto para el niño alcanzarlo, lo definimos con un calificativo corriente. En este artículo para la reflexión, Alfie Kohn nos propone cinco razones para dejar de decir ¡muy bien!
alfie kohn
Kohn nació y se crió en Miami Beach, Florida. Ha impartido clases en los niveles de secundaria y universitarios en Pennsylvania y Massachusetts, y vive en el área de Boston con su esposa y dos hijos. Trabaja como investigador independiente y no está afiliado a ninguna institución. Es un escritor estadounidense y conferencista que ha explorado una serie de temas en la educación, la crianza de los hijos, y el comportamiento humano. Se le considera una figura destacada en la educación progresista
Estas son las razones:

Manipular a los niños.
Suponga que usted ofrece una recompensa verbal para reforzar el comportamiento de un niño de dos años que come sin regar, o de un niño de cinco años que limpia sus materiales de arte. ¿Quién se beneficia de esto? ¿Es posible que el decir a los niños que han hecho un buen trabajo tenga menos que ver con sus necesidades emocionales que con nuestra propia conveniencia? Rheta DeVries, profesora de educación en la Universidad del Norte de Iowa, se refiere a esto como “control con cubierta de azúcar”. Muy parecido a las recompensas tangibles -o, para el propósito, castigos- es una forma de hacer algo a los niños para conseguir que ellos cumplan con nuestros deseos. Puede ser efectivo en producir estos resultados (al menos por un tiempo), pero es muy diferente a trabajar con los niños. Por ejemplo, entablar una conversación con ellos a cerca de qué es lo que hace a una clase (o a una familia) funcionar sin problemas, o cómo otras personas son afectadas por lo que hemos hecho -o dejado de hacer. Este último enfoque no solo que es más respetuoso si no que no es efectivo para ayudar a los niños a convertirse en personas reflexivas. La razón por la cual los elogios pueden funcionar a corto plazo es que los niños pequeños están hambrientos de aprobación. Pero nosotros tenemos la responsabilidad de no aprovecharnos de esta dependencia para nuestra propia conveniencia. Un “¡Muy bien!” para reforzar algo que hace nuestras vidas un poco más fáciles puede ser un ejemplo de tomar ventaja de la dependencia de los niños. Los niños también pueden empezar a sentirse manipulados por esto, incluso si ellos no pueden explicar a ciencia cierta por qué.
Crear adictos a los elogios.
De seguro, no todo uso de elogios es una táctica calculada para controlar el comportamiento de los niños. Algunas veces felicitamos a los niños solamente porque estamos genuinamente complacidos por lo que han hecho. Sin embargo, incluso en esos casos, vale la pena poner más atención. En lugar de aumentar la auto estima de un niño, los elogiados pueden incrementar su dependencia hacia nosotros. Mientras más decimos “Me gusta la forma en que tú….” o “Muy bien hecho…”, incrementa la dependencia de los niños hacia nuestras evaluaciones, nuestras decisiones acerca de lo que está bien y mal, en lugar de aprender de sus propios juicios. Esto los lleva a medir su valor en términos de lo que a nosotros nos hará sonreír y darles un poco más de aprobación. Mary Budd Rowe, una investigadora de la Universidad de Florida, descubrió que los estudiantes que eran elogiados profusamente por sus profesores eran más indecisos en sus respuestas, más proclives a responder en un tono de voz de pregunta (mm, ¿siete?). Tendían a retractarse de una idea propuesta por ellos tan pronto como un adulto mostraba su desacuerdo. Además, tenían menos tendencia a perseverar en tareas difíciles o compartir sus ideas con otros estudiantes. En resumen, “Buen trabajo!” no les da seguridad a los niños; en última instancia, los hace sentirse menos seguros. Este tipo de frases puede incluso crear un círculo vicioso en el que mientras más recurrimos a los elogios, más parecen los niños necesitarla, por lo que los elogiamos aún un poco más. Penosamente, algunos de estos niños se convertirán en adultos que continúan necesitando a alguien que les dé una palmada en la espalda y les diga si lo que hicieron estuvo bien. De seguro, esto no es lo que queremos para nuestros hijos e hijas.
Robar el placer de un niño.
Aparte del problema de dependencia, un niño merece disfrutar de sus logros, sentirse orgulloso de lo que ha aprendido a hacer. También merece decidir cuándo sentirse de tal o cual forma. Pero, cada vez que decimos, “¡Muy bien”, le estamos diciendo al niño cómo sentirse. De seguro, hay momentos en los que nuestras evaluaciones son apropiadas y nuestra guía es necesaria – especialmente con niños que ya caminan y de edad pre-escolar. Pero una corriente constante de juicios de valor no es ni necesaria ni útil para el desarrollo de los niños. Desafortunadamente, seguramente no nos hemos dado cuenta de que “¡Muy bien!” es una evaluación tanto como lo es “¡Muy mal!” La característica más notable de un juicio positivo no es que este sea positivo, si no que es un juicio. Y a la gente, incluyendo a los niños, no les gusta ser juzgados. Yo disfruto y guardo las ocasiones en las que mi hija logra hacer algo por primera vez, o hace algo mejor de lo que lo había hecho hasta ahora. Pero trato de resistir al reflejo de decir “¡Muy bien!” porque no quiero diluir su alegría. Quiero que ella comparta su placer con migo, no que me mire buscando un veredicto. Quiero que ella exclame, “¡Lo hice!” (lo que ocurre regularmente) en lugar de preguntarme con incertidumbre, “¿Estuvo bien?”
Perder el interés.
“¡Muy bonita pintura!” puede hacer que los niños sigan pintando por el tiempo que nos mantengamos mirando y elogiándolos. Pero, advierte Lilian Katz, una de las principales autoridades nacionales de educación en la temprana infancia, “una vez que se quita la atención, muchos niños no volverán a esa actividad nuevamente.” Efectivamente, una cantidad impresionante de investigaciones científicas han mostrado que mientras más recompensamos a la gente por hacer algo, más tiende a perder el interés por cualquier cosa que deban hacer para obtener recompensas. Ahora el punto no es dibujar, leer, pensar, crear – el punto es tener el regalo, sea este un helado, un sticker o un “¡Muy bien!”. En un estudio de problemas conducido por Joan Grusec de la Universidad de Toronto, los niños pequeños que fueron elogiados frecuentemente por muestras de generosidad, tendían a ser un poco menos generosos en el día a día, de lo que eran los otros niños. Cada vez que ellos han oído “¡Muy bien por compartir!” o “Estoy muy orgulloso de ti por ayudar”, ellos perdían el interés por compartir o ayudar. Estas acciones vinieron a verse no como algo valioso en su propio sentido de lo justo, si no como algo que deben hacer para obtener nuevamente esa reacción del adulto. La generosidad se convierte en el medio para un fin. Motivan los elogios a los niños? Por supuesto. Los motivan a obtener elogios. Desgraciadamente, esto sucede frecuentemente a expensas del compromiso hacia cualquier cosa que ellos estaban haciendo y que provocó un elogio.
Disminuyendo el Desempeño.
Como si no fuera suficientemente malo que un “¡Muy bien!” pueda menoscabar la independencia, el placer y el interés, puede también interferir con cuán bien los niños hacen una tarea. Los investigadores continúan hallando que los niños que son elogiados por hacer bien un trabajo creativo tienden a tropezar en la siguiente tarea- y no les va tan bien como a los niños que no fueron elogiados al principio. ¿Por qué sucede esto? En parte porque los elogios crean una presión de “continuar el buen trabajo”, llegando a interponerse en el camino de lograrlo. En parte porque su interés en lo que hacen puede disminuir. En parte porque ellos se vuelven menos propensos a tomar riesgos – un prerrequisito para la creatividad- una vez que comienzan a pensar sobre cómo hacer que esos comentarios positivos continúen viniendo.
éxito fracaso
Kohn entiende la dificultad de su plantemiento, por eso propone tres posibles respuestas:
* No diga nada. Algunas personas insisten en que un acto servicial debe ser “reforzado” porque, secreta o inconscientemente, ellos piensan que fue una casualidad. Si los niños son básicamente malos, entonces se les debe dar una razón artificial para ser buenos (a saber, recibir una recompensa verbal). Pero si este cinismo es infundado-y muchas investigaciones sugieren que lo es-entonces los elogios no serían necesarios.
* Diga lo que vio. Un enunciado simple, sin evaluación (“Te pusiste los zapatos por ti mismo” o incluso solamente “Lo hiciste”) dice a su hijo que usted se dio cuenta. También le permite a él sentirse orgulloso de lo que hizo. En otros casos, puede tener sentido hacer una descripción más elaborada. Si su hijo hace un dibujo, usted podría ofrecer unas observaciones -no un juicio-sobre lo que usted ve: “¡La montaña es inmensa!”, “¡Hijo, de seguro usaste mucho color morado hoy día!” Si un niño hace algo cariñoso o generoso, usted podría atraer su atención sutilmente hacia el efecto de esta acción en la otra persona: “¡Mira la cara de Abigail! Ella parece muy feliz ahora que le diste un poco de tu comida”. Esto es completamente diferente a un elogio, en el que el énfasis está en cómo usted se siente acerca de la acción hecha por su hijo.
* Hable menos, pregunte más. Incluso mejores que las descripciones son las preguntas. Por qué decirle a él qué parte de su dibujo le impresionó a usted cuando puede preguntarle qué es lo que a él le gusta más de su dibujo? El preguntar. “Cual fue la parte más difícil de dibujar?” o “¿Cómo hiciste para hacer el pie del tamaño correcto?” es probable que alimente su interés por el dibujo. Decir “¡Muy bien!”, como lo hemos visto, puede tener exactamente el efecto contrario.
ar_es sky
Vale, y ahora, ¿qué podemos hacer? Yo trato de llevarlo a la práctica en el aula, y me resulta complicadísimo. Pero simplemente el hecho de que cada vez que digo ¡muy bien! a un niño me planteo que quizá pude haber dicho otra cosa me parece un paso más adelante. Una estrategia que estoy empezando a utilizar es tener un repertorio más amplio: me parece genial, lo lograste, vale… para no tener que repetir siempre esas dos palabras que acaban vacías de mensaje. Pero quizá lo más sencillo sea verbalizar las acciones del niño o simplemente quedarse callado.
Copyright © 2001, 2007 por Alfie Kohn. Este artículo puede ser bajado de internet, reproducido, y distribuido sin permiso siempre y cuando cada copia incluya este anuncio juntamente con la información de las citas (Parents, mayo de 2000, Alfie Kohn). Traducción de Mónica Salazar (www.FamiliaLibre.com) con autorización expresa del autor.  Se debe pedir permiso para reimprimir este artículo en un trabajo publicado o para ofrecerlo de venta en cualquier forma. Por favor escriba en inglés a http://www.alfiekohn.org/contactus.htm

2012/01/08

Haur Literatura / Literatura infantil


BULARRETIK MINTZORA   kanpaina sistematizatu bat izateko bokazioa jaio den egitasmoa da, eta haur txikien guraso eta hezitzaileei zuzenduta dago. Bere helburu nagusia da 0-6 adin tarteko haurrengan irakurketa ohiturak sustatzea gurasoekin eta haien hezitzaileekin. Etxean, eskolan eta liburutegian, giro irakurle bat sortzeko bideak jorratu eta  modu natural batean irakurtzeko, kontatzeko eta entzuteko ohitura sustatu.
 Kanpaina honi esker, Juan Carlos Alonso psikologoak emandako hitzaldi batera joan ahal izan nintzen eta berak hitz egin zigun haur literaturak nola eragiten duen haurraren garapenean.

Gauza asko kontatu zizkigun, baina gehien gustatu zitzaidana, irakurketa nola definitu zuen:

IRAKURTZEA, BURUAREKIN ETA BIHOTZAREKIN BIDAI BAT EGITEA DA

eta eman zigun aholkua norbaitek galdetu zionean:
Nola kontatu ipuin bat?
Juan Carlos-en erantzuna:
 BIHOTZAREKIN
sentsasioak igorriz, ipuina sentituz, biziz...


BULARRETIK MINTZORA es un proyecto que nace con la vocación de ser una campaña sistematizada, destinada a los padres y formadores de niños/as pequeños. Su principal objetivo es fomentar los hábitos de lectura en los niños/as de 0-6 años con su padres y formadores.
Crear un ambiente lector en casa, en la escuela y en la biblioteca y fomentar el hábito de leer, contar y escuchar de forma natural.

Gracias a esta campaña, pude asistir a la charla impartida por el psicólogo Juan Carlos Alonso, que nos habló sobre la Importancia de la lectura en el desarrollo emocional e intelectual del niño.

Lo que más me gustó de la charla, fue la definición nos dio de qué es la lectura:

LA LECTURA, ES UN VIAJE QUE SE REALIZA CON LA CABEZA Y EL CORAZÓN

y su consejo cuando alguien le preguntó:
¿cómo se cuenta un cuento?
La respuesta de Juan Carlos:
 CON EL CORAZÓN

2011/11/03

Bebés alta demanda

Siempre se dice que ser madre primeriza supone pagar la "novatada", pero si además tienes un bebé de alta demanda, esa novatada puede parecer una broma de mal gusto. Supongo que estaremos de acuerdo en que todos los niños no son iguales. Si tu hij@ responde a la mayoría de las características que se enumeran a continuación, puede que tu hij@ sea  un bebé de alta demanda. ¿Cuáles son esas características?
1. INTENSIDAD
Estos bebés ponen más energía en todo lo que hacen: lloran muy alto, comen vorazmente, sonríen con gusto y protestan con más fuerza si sus necesidades no son cubiertas a su satisfacción.

2. HIPERACTIVO
Relacionado con la intensidad arriba referida. Causa hipertonía muscular. Les va por ello muy bien el contacto físico, que les relaja.

3. ABSORBENTE
¿Sientes que tu bebé te "chupa" toda tu energía?

4. MAMA FRECUENTEMENTE
Eso significa que hay días que dudas ¿me habré convertido en un chupete humano? o que puede llegar a mamar cada hora, o cada 20 minutos, o cada... nadie le dijo a este bebé que los bebés maman con regularidad.

5. DEMANDANTE
Si sientes que nunca llegas lo suficientemente rápido junto a él, sus demanadas tienen un carácter de "urgencia" exagerada y a las 5 de la tarde todavía no te has podido duchar por atenderle.

6. DESPERTARES FRECUENTES
Un bebé que necesita más de todo menos dormir. Se despierta cada hora, por la noche puede ser desesperante. Y como se te ocurra toser o estornudar allí estará con sus ojitos abiertos.

7. INSATISFECHO
Lo has probado todo y nada funciona ¿seré una madre incompetente? No, estos bebés son así. Tendrás que jugar a prueba y error constantemente. Cuando atines con lo que le pasa, no te olvides de felicitarte.

8. IMPREDECIBLE
Lo que ayer funcionaba hoy ya no sirve. Vuelve a leer el punto anterior y deja de pensar qué estás haciendo mal.

9. HIPERSENSIBLE
Se excita con cualquier cosa. Están siempre en estado de alerta, ruidos normales les sobresaltan. Muy empáticos.

10. PIEL CON PIEL
No les basta con que mamá esté cerca, quieren tocarla, así que quieren brazos, dormir con ella... extraen del entorno el máximo contacto físico posible.

11. NO SE CALMAN SOLOS
No sólo necesitan ayuda para dormirse, como cualquier bebé; también la necesitan para seguir dormidos.

12. SENSIBLE A LA SEPARACIÓN
La canción "Only you" es su tema favorito. Parecen vivir en una eterna fase de angustia de separación

Si asentías con la cabeza, si te resultan familiares estas características y te sientes identificada en esta situación te puede interesar pinchar aquí.

2011/10/03

Ponerse en sus zapatos

Dicen que los niños imitan a sus padres. A algunos padres y madres nos gusta también imitar a nuestros hijos. A mí al menos me pasa…la última ha sido copiarle las zapatillas a mi hijo. Para comenzar el curso, le compré a You unas zapatillas nuevas, y me gustaron tanto que me he comprado unas igualitas para mí.  
Voy a pegar esta imagen en la nevera de casa, para recordarme cada día lo mucho que podemos aprender de nuestros hijos/as, si logramos ponernos en sus zapatos.
También creo que es importante recordarnos que somos modelos de conducta para ellos/as, y deberíamos tomar conciencia de qué es lo que les estamos transmitiendo.

Hace unos días, asistí a una charla impartida por la trabajadora social Loredi Salegi.
Trataba de orientar a padres y madres sobre cómo podemos ayudar a nuestros hijo/as a afrontar situaciones de burla.

Según Salegi, existen varias razones que inducen a los niños/as a burlarse de otros niños/as, pero entre las principales que ella citó yo destacaría:
-          La IMITACIÓN:
Algunos niños/as modelan o imitan lo que sucede con ellos en la familia, actuando de la misma forma con compañeros del colegio o del barrio. Estos son niños/as que pueden ser molestados por hermanos/as o tienen padres agresivos o muy autoritarios.
-          Llamar la atención
Burlarse es una manera efectiva de recibir atención negativa y desafortunadamente, para algunos niños/as, recibir atención negativa es mejor que nada.

¿Cómo pueden ayudar los padres?
En el caso de ser nuestros/as hijos/as los que se burlan, buscar cuál podría ser el motivo. ¿Cuál es el modelo de conducta que ve en casa, o en los medios de comunicación? ¿Estamos prestándole la atención que reclama?
Salegi nos explica que cuando nuestro hijo/a es objeto de burlas, es importante ver el problema desde el punto de vista del niño/a (es decir, ponerse en sus zapatos) y escucharlo activamente, sin juzgarlo. Hacer que el niño/a nos describa cómo le están tratando, dónde ocurre y quién se burla. Es importante entender y aceptar los sentimientos del niño/a. Guiarle para que, por sí mismo/a, encuentre una solución o su forma de afrontar la situación, pero nunca decirle lo que tiene que hacer o dejar de hacer.
Además, Salegi nos recomienda algunas estrategias que pueden ayudar:
-No reaccionar exageradamente
-Transmitirle el mensaje de “Tú puedes manejar esta situación”. Que el niño o la niña, se sienta comprendido y apoyado por sus padres.
-Animar al niño/a a estar con otros niños/as que le hagan sentirse a gusto y no incómodo. 

Ahí queda esto, para reflexión de padres, madres, educadores y todos aquellos que estén involucrados en la crianza y la educación de niños/as.

P.D: He ido a nadar.
46 largos que son 1km y 150metros.

2011/08/16

Control de esfínteres y la vuelta al cole

Ya dicen los expertos que el control de esfínteres no se aprende, sino que igual que ocurre con el habla o el caminar, son funciones que se adquieren cuando los niños están lo suficientemente maduros para ello.
Aún así, presiones externas me llevaron a forzar a mi hijo You, a hacer sus necesidades en el baño antes de que estuviera preparado, poniendo en peligro su salud.
You cumplirá 3 años en noviembre, y en septiembre empezará el cole.
En junio la dirección del colegio nos convocó a padres y madres, para informarnos de la dinámica del curso y darnos algunas instrucciones.
La instrucción que más clara nos dejaron fue, que los niños que aún llevaran pañal, tenían el verano por delante para ir olvidándose de él…. Salí de la reunión bastante cabreada y agobiada, pero decidí que lo íbamos a intentar.
A mediados de julio, me animé a quitarle el pañal a You. Se hacía pis encima y había que cambiarle toda la ropa cada dos por tres, en fin… nada nuevo, ni que no esperara.
Pero lo que me sorprendió fue, que de hacer cacas, nada de nada. Sólo se animó a hacer cacas (después de estar aguantándose 7 días) cuando por fin, le puse el pañal, y gracias a la medicación que me prescribió el pediatra. Me resistía a medicarlo, pero el estreñimiento era muy serio y no ví más remedio.
Estas prisas por quitarle el pañal han provocado un grave problema de estreñimiento a mi hijo, donde antes no había ningún problema, porque a mí y a You el pañal no nos supone ningún problema.
Obviamente hemos vuelto al pañal, y ahora sí que no se lo quito hasta que él lo pida. No creo que sea antes de la vuelta al cole, y no sé lo que ocurrirá cuando se presenté allí con su pañal, pero desde luego la salud de mi hijo está por encima de cualquier norma de cualquier colegio, una norma que además encuentro absurda. Por eso, me quiero sumar a la iniciativa que hay en facebook
CONTRA LOS COLEGIOS QUE NO DEJAN LLEVAR PAÑAL A LOS NIÑOS DE 3 AÑOS
Haciéndome eco de las palabras de Laura Gutman, le digo a mi hijo: “creí que estabas listo para controlar los esfínteres, pero obviamente me equivoqué. Te voy a poner el pañal para que estés cómodo, y cuando seas un poco mayor, estarás en mejores condiciones para lograrlo”.
Os dejo el texto completo en el que Laura Gutman habla del control de esfínteres
Si estuviéramos en una isla desierta con nuestros niños, y contempláramos al bebé humano, con la misma celeridad con la que observamos a los animales, constataríamos que el control de esfínteres real se produce mucho más tardíamente de lo que nuestra sociedad occidental tiene ganas de esperar. Lamentablemente, en lugar de examinar cuidadosamente cómo suceden las cosas, elaboramos teorías que luego pretendemos imponer esperando que funcionen.
Hemos impuesto a los niños el control de esfínteres alrededor de los dos años de edad, con lo que este tema se ha convertido en todo un problema. Si observáramos sin prejuicios el proceso natural, estaríamos ante la evidencia de que los niños humanos la realizan después de los tres años, algunos después de los tres años y medio, o incluso después de los cuatro años. ¡Qué importa!
Sin embargo los adultos -sin pedir permiso a los niños- ¡Les sacamos los pañales mucho antes! Esto significa que les arrebatamos el sostén, la contención, la seguridad, el contacto, el olor, agregándoles la exigencia de una habilidad para la cual no están aún maduros. Que el niño nombre “pis” o caca” no significa que cuente con la madurez neurobiológica para controlar dicha función.
Sacar los pañales porque “llegó el verano”, decidir que ya tiene dos años y tiene que aprender, responde a la incomprensión de la especificidad del niño pequeño y de la evolución esperable de su crecimiento. Cabe preguntarnos porqué los adultos estamos tan ansiosos y preocupados por la adquisición de esta habilidad, que como otros aspectos en el desarrollo normal de los niños, llegará a su debido tiempo, es decir cuando el niño esté maduro.
Controlar esfínteres no se aprende por repetición, como leer y escribir. Se adquiere naturalmente cuando se está listo, como la marcha o el lenguaje verbal.
Ahora bien, si no estamos dispuestas a rendirnos ante la sabiduría del tiempo interno de cada niño, las mamás lucharemos contra los pis que se escapan, las bombachas y calzoncillos mojados, las sábanas y colchones al sol, los pantalones interminables para lavar, mientras acumulamos rencor, hastío y mal humor en la medida que creamos que nuestros hijos “deberían haber ya aprendido”. En cambio, si dejamos a los niños en paz, después de los tres años, o cerca de los cuatro años, (sin olvidar que cada niño es diferente) simplemente un día estará en condiciones de reconocer, retener, esperar, ir al baño, sin más trauma y sin más vueltas que lo que es: controlar con autonomía los esfínteres.
A mi consultorio llegaron durante años niños con problemas de enuresis de 5, 6, 7, 8 años e incluso de mayor edad. La mayoría de ellos, se hacen pis sólo de noche, mientras duermen. Invariablemente les han sacado los pañales alrededor de los dos años. Los casos de enuresis son muy frecuentes, pero habitualmente no nos enteramos porque de eso no se habla. Total quedan como secretos de familia. He comprobado que cuando las mamás aceptan mi sugerencia de volver a ponerles pañales (caras de horror), los niños los usan el mismo lapso de tiempo que hubiesen necesitado desde el momento en que se los sacaron hasta que hubiesen podido controlar esfínteres naturalmente. Como si recuperaran exactamente el mismo tiempo que les fue quitado. Y luego, sencillamente se acaba el “problema”. Hay padres que opinan que “es contradictorio volver a poner un pañal una vez que se tomó la decisión de sacarlo”. En realidad en la vida probamos, y damos marcha atrás si es necesario y saludable. Simplemente diremos: “creí que estabas listo para controlar los esfínteres, pero obviamente me equivoqué. Te voy a poner el pañal para que estés cómodo, y cuando seas un poco mayor, estarás en mejores condiciones para lograrlo”. Es sólo sentido común. Se alivian las tensiones y finalmente el control de esfínteres se encausa.
Los niños -frente a la demanda de los adultos- hacen grandes esfuerzos para controlar sus esfínteres, pero ante cualquier dificultad emocional -por pequeña que sea- se derrumba el esfuerzo desmesurado y se escapa el pis. Luego vienen las interpretaciones: “me tomó el tiempo”, “me lo hace a propósito”, “él sabe controlar pero no quiere”.
Entiendo la presión social que sufrimos las mamás. Hay jardines de infantes que no aceptan niños en salas de tres años con pañales. Hay pediatras, psicólogos, y otros profesionales de la salud, además de suegras, vecinas y amigos bienintencionados que opinan y se escandalizan. Pero es posible sortearla con un poquito de imaginación: los pañales son descartables, baratos y anatómicos, lo que les permite a los niños ir a jugar, ir a un cumpleaños, al jardín, sin tener que pasar por la humillación de mojarse en todos lados. Hay quienes no quieren ir al jardín a causa de la probabilidad de hacerse pis. Otros se vuelven tímidos, otros especialmente agresivos mojando cuanta alfombra encuentran a su paso.
Por otra parte, hacer “pis” no es lo mismo que desprenderse de la “caca”. Muchos niños que controlan perfectamente el pis, piden el pañal para hacer caca. Es importante que les ofrezcamos lo que están pidiendo, porque nadie pide lo que no necesita. ¿Cuál es el motivo para negárselo?
Yo espero humildemente que alguna vez nos demos cuenta del grado de violencia que ejercemos contra los niños, envueltos en exigencias que no pueden satisfacer y que se transforman luego en otros síntomas (angustias, terrores nocturnos, llantos desmedidos, enfermedades, falta de interés) que hemos generado los adultos sin darnos cuenta.
Acompañar a nuestros hijos es aceptar los procesos reales de maduración y crecimiento.
Y si sentimos rechazo por algún aspecto, entonces preguntémonos qué nos pasa a nosotros con nuestros excrementos, nuestros genitales y nuestras zonas bajas que nos producen tanto enojo. Dejémoslos crecer en paz. Alguna vez, cuando sea el momento adecuado controlarán sus esfínteres naturalmente, así como una vez pudieron reptar, gatear, caminar, saltar, trepar y ser hábiles con sus manos. No hay nada que modificar, salvo nuestra propia visión.
Laura Gutman



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