La misma noche del 14 de enero, cuando se cumplía el aniversario del ingreso en urgencias de You y era operado por una peritonitis aguda, acariciándole el pecho mientras se dormía, me llamaron la atención tres o cuatro granitos que le palpe, pero que ese momento tampoco les di excesiva importancia.
Pero por la mañana, despertó con un brote considerable de granos y fuimos al pediatra.
El diagnóstico fue claro y rápido: Varicela
El pediatra quizás alucinó con mi cara de alegría, porque pensé: ¡Bueno! al menos este año nos ha tocado una enfermedad más normal en niños...

En nuestro caso, las recomendaciones del pediatra fueron:
- Baños de avena para relajar el picor y que las lesiones no se infecten.
- Evitar en la medida de lo posible que el niño se rasque, pero por si acaso lavar bien las manos y cortar las uñas.
- No aplicar ningún tipo de pomada
- En caso de fiebre, paracetamol (Apiretal).
- Evitar el ibuprofeno (Dalsy) y el ácido acetilsalicílico (Aspirina)
- Evitar el contacto con personas que no hayan pasado la enfermedad
Aunque la varicela es una enfermedad benigna en niños sanos, según me indicaron en el centro médico, en adultos pueden surgir complicaciones, como la neumonía, con unos índices de mortalidad nada despreciables.
Tanto el pediatra como mi médico de cabecera, me recomendaron vacunarme (previa compra de la dosis en la farmacia), pero opté por evitar la vacuna, teniendo en cuenta que:
- Mi hermana, sí paso la varicela cuando era niña. (yo, tenía todas las papeletas de haberla pasado también aunque nadie de la familia nos acordáramos...)
- Si no la había pasado, era más que probable que mi hijo me la hubiera contagiado ya, por lo tanto, para mí la vacuna ya no tenía sentido.
- Afortunadamente, soy una persona sana, con lo cual las probabilidades de complicaciones en caso de haberme contagiado o poder contagiarme de la varicela, me parecían suficientemente bajas.
- A los 12 ó 13 años, tuve dos o tres brotes de herpes facial, que me diagnosticaron como herpes zóster (el virus de este herpes, es el mismo que el de la varicela) aunque mi actual médico de cabecera, dudaba que hubiera sido herpes zóster por hecho de que había habido más de un episodio, lo que le hacía sospechar que fuera un herpes simple.
Mi decisión de no vacunarme fue muy personal y no es una invitación ni una recomendación a la no vacunación, pero hay opciones a una vacuna que pudiera no ser necesaria, y es que, para despejar dudas, existe una prueba que cubre la sanidad pública, que consiste en una analítica de sangre y analiza los siguientes anticuerpos:
V.Varicela-Zoster Ig G :
La Inmunoglobulina G (IgG), es el tipo de anticuerpo más abundante en los líquidos corporales. Brinda protección contra las bacterias y las infecciones virales.
V.Varicela -Zoster Ig M:
Inmunoglobulina M (IgM), se encuentra principalmente en la sangre y en el líquido linfático. Es el primer anticuerpo que el cuerpo genera para combatir una infección
Yo me la hice y el resultado fue:
¡Había pasado la varicela!
Es una prueba muy sencillita que os puede ahorrar más de un quebradero de cabeza a todos los que os rodeáis de niños y no sabéis si habéis pasado o no la varicela.
¡Y ahora, a disfrutar del Carnaval!
Ondo ondo pasa ihauteriak!!
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